EL MUSEO HIRSHHORN Y JARDIN DE ESCULTURAS
*Joseph Herman Hirshhorn*
(Agosto 11, 1899 – Agosto 31, 1981)
Existe en la ciudad de Washington lo que se conoce como la avenida o el Mall de los museos que pertenecen o integran lo que es el Instituto Smitsoniano. Entre todos estos notables sitios de conservación y exhibición de lo mejor que la cultura y las diferentes civilizaciones han creado, se halla un edificio notable. Este es un enorme cilindro sostenido sobre cuatro pilares que alberga una rica colección de arte contemporáneo y moderno. El edificio que parece una gran nave espacial aterrizada en el National Mall, suscita tanto interés como la colección que hay adentro y tiene en su exterior un jardín de esculturas, algunas de las cuales fueron realizadas por Calder, Miró o Rodin.
Sin embargo, toda esta monumental presencia física está en contradicción con la historia poco conocida de quien le ha dado su nombre: Joseph Hirshhorn, un inmigrante letón, el décimo segundo de trece hijos, que una vez se describió así mismo como “un pequeño niño judío educado en las alcantarillas de Brooklyn.”
Los orígenes de Hirshhorn pueden haber sido muy humildes, pero su ascenso fue muy rápido y llegó muy alto. Para ayudar a su madre viuda, Hirshhorn, que había nacido en 1899, comenzó vendiendo diarios a los diez años y se convirtió en un cadete de Wall Street a los catorce. A los 17 se hizo broker y a la edad de 30 años tenía una cartera de cuatro millones de dólares. En un acto de pura intuición se fue de la Bolsa dos meses antes del crack del 29. En los últimos años sus intereses financieros se habían desplazado a la minería. Para 1960, había hecho más de cien millones de dólares con el uranio. Mientras tanto, se había convertido en un compulsivo comprador de arte – una pasión primero despertada por los calendarios de promoción que venían con las pólizas de Seguros y que contenían pinturas del pintor francés Barbizon, compradas por su madre a la Compañía de Seguros Prudential, luego que dos de sus hermanas apenas pudieron escapar del incendio de la Triangle Shirtwaist. El incendio de la Triangle Shirtwaist Factory en la ciudad de Nueva York, el 25 de marzo 1911, fue el más mortífero desastre industrial en la historia de la ciudad de Nueva York y dio lugar a la mayor pérdida de vidas en un accidente industrial en la historia de EE.UU. Causó la muerte de 146 trabajadores de la confección, que murieron por el fuego, inhalación de humo, o por huir del edifico. La mayoría de las víctimas eran mujeres inmigrantes recientes, judíos e italianos de entre dieciséis a veintitrés años, la víctima de más edad fue de 48, las más de menor edad fueron dos niñas de catorce años de edad.
A medida que su fortuna creció, sus gustos fueron evolucionando y en 1964 ayudó al Gobierno de Estados Unidos a cumplir con un mandato del Congreso de 1938, para crear un Museo Nacional de Arte Contemporáneo, donando más de 6.000 obras.
En diferentes biografías de Hirshhorn, y en una de ellas escrita por su hija, se obtiene una imagen sobre un hombre complejo, contradictorio, que podría ser apasionado y generoso pero también despiadado y distante. En ese relato se puede observar la trayectoria de una vida de alguien que nació en una casa muy pequeña, que era también la sinagoga del shtetl de Djukst, hasta su repentina muerte luego de haber visto la representación de la obra de “Annie, la huerfanita” mientras tarareaba la canción “ Tomorrow”,en su Rolls Royce en el viaje hacia su Washington D.C.
La historia de su perseverante ascenso no siempre ha tenido en cuenta sus negocios oscuros y las investigaciones del Gobierno. Son más coloridas las descripciones de las tormentosas visitas de Hirshhorn a las galerías y sus bruscas y veloces compras de las obras de arte, caminando por ellas con un fajo de billetes de 100 dólares en las manos repartiéndolos entre los artistas necesitados y sus parientes. Hirshhorn asumió el rol de mecenas y paterfamilias incluso mientras seguía siendo incapaz de permanecer fiel a sus esposas o de ser cariñoso con sus hijos.
Hirshhorn, un hombre de temperamento complejo, tampoco fue simple en sus relaciones con el judaísmo. A pesar de haber rechazado la estricta observancia que mantenía su madre Amelia con el kashrut y el respeto del Shabat, siempre estuvo orgulloso de su origen y aun más importante que eso, fue un pionero en la lucha contra el antisemitismo aunque a veces con su conducta había reforzado los estereotipos antijudíos. Desempeñó un papel decisivo en la creación del Templo Beth-El, una sinagoga reformista situada en Long Island, Nueva York. Estableció sus oficinas en Toronto, en 1933, cuando los bancos de los parques tenían carteles que decían” prohibidos su uso para perros y judíos”. El colocó un aviso de una página entera en un diario local dirigiéndose a los inversores con este encabezado: “Mi Nombre es Oportunidad y la estoy ofreciendo en Canadá”. En la actualidad una calle de un barrio residencial de Ontario lleva su nombre.
Su colección de arte era codiciada personalmente por el entonces presidente Lyndon Johnson y su mujer, en el Congreso hubo vigorosos debates alrededor de su donación especialmente en el nombre que llevaría el museo. En cualquier caso, el hecho de que el museo llevara su apellido le llenaba de orgullo y le parecía maravilloso, y llegó a decir que el “solo en pensar que mi nombre, el del pequeño Joe Hirshhorn, va a estar en un edificio en el Mall de Washington, D.C.—a perpetuidad, me parece maravilloso.
Museo Hirshhorn y Jardín de Esculturas
El Museo Hirshhorm y Jardín de Esculturas es un museo de arte de Washington D.C.situado en el National Mall y fue diseñado por el arquitecto Gordon Bunshaft.
Forma parte del Instituto Smithsoniano. La colección se centra en el arte contemporáneo y moderno. Fuera del museo, al aire libre, hay un jardín de esculturas, incluyendo obras de artistas como Auguste Rodin, Joan Miró, Pablo Serrano y Alexander Calder.
El edificio en sí tiene tanta atracción como la colección que hay dentro, y parece una gran nave espacial aparcada en el National Mall. El edificio es un cilindro abierto y elevado por cuatro gigantescas “piernas”, con una gran fuente en el centro del patio interior. La gerencia de la Smithsonian le comunico a Bunshaft antes del diseño del edificio que el edificio debía provocar un contraste con el resto de la ciudad para ser capaz de albergar una colección de arte moderno.
La historia del pequeño Joe Hirshhorn
02/Jul/2012
Milim